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¿Por qué testificar a los judíos?
Ruth y José Costales.
Desde que acepté al Señor Jesús como mi Salvador he sentido un profundo amor por el pueblo de Israel; y cada día que pasa Dios ha ido confirmando y dando más fuerza a este clamor que entiendo viene del mismo corazón de Dios, el de anunciar a los judíos que el Mesías que esperan ya vino y se llama Yeshúa (Jesús).
No es fácil, pues para que la salvación llegara a los gentiles Dios mismo puso una venda en sus corazones para que no lo recibieran. El apóstol Juan nos escribe (Juan 1:11) que “A lo suyo vino y los suyos no le recibieron”. Con todo muchos judíos a lo largo de la historia han recibido a Jesucristo como su Mesías y Señor (Hch. 21: 20).
La Biblia nos declara que en los postreros tiempos Dios va a restaurar las ramas desgajadas y va a volver el corazón de los judíos hacia Él, y ese tiempo ya es “la higuera está brotando, señal de que el verano está cerca”… el Mesías ya viene por segunda vez.
La situación actual de Israel es temporal y Dios lo permite porque Israel es el reloj de los tiempos proféticos descritos en la Biblia para todas las naciones. Ahora bien, podríamos preguntarnos ¿Acaso Dios ha desechado a Israel? La respuesta está en Rom 11:1 “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo (Pablo) soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín”.
Todavía, y por desgracia, muchos cristianos aceptan como válida la Doctrina de la Sustitución (la cual sostiene que: la iglesia sustituyó a Israel como pueblo de Dios), pero la Biblia nos declara otra cosa (Romanos 11: 17- 36; Ef.3: 6). Vendrán días dice el Señor en que Dios va a restaurar la casa de Israel y los establecerá en la tierra que El prometió a Abraham y el reino de David será restaurado tal como lo prometió a su siervo David, por pacto perpetuo (Jer. 23: 5-6; Abd. 17-20; Mt. 24:32-35; He.8: 8-12)
El apóstol Pablo nos expresa su deseo de que su pueblo, sus parientes en cuanto a la carne (los judíos) puedan venir al conocimiento del Mesías al punto que dice que desearía él mismo ser considerado anatema (maldito) con tal de que los judíos recibieran la salvación (Rom. 9: 1-5).
La iglesia del Señor tiene una gran deuda de gratitud hacia el pueblo judío, y la Biblia nos exhorta a anunciar el evangelio “primeramente al judío y también al griego (gentil)” (Rom. 1. 16).
En este espacio deseamos aportar información variada sobre Israel y el pueblo judío con el deseo de sencivilizar su corazón para interceder por la paz de Israel (Sal. 122: 6) e implicarse de alguna manera en la obra evangelizadora de este pueblo.
Si quieres más información sobre este ministerio, ponte en contato con nosotros:
en: mision_israel@yahoo.es
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