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Tu piel café
Miré tus ojos de miel que derramaban tristeza,
donde se ahogaban tus pupilas en pantano de lágrimas.
Habías llegado al Edén descalzo de futuro,
con el estigma de tu piel de café.
Corrías por los campos humanos, cayéndote
en los pliegues vacíos de tu piel.
Te abandonó la esperanza
por la puerta de la razón.
Dejaste atrás la niñez metida en cofre de inocencia,
te deslumbraste con las falsas perlas blancas.
El frío desnudó tu cuerpo
en la escarcha de la noche.
Tu pelo azabache exprimió gotas de lluvia
que enjugaron los montes de tus labios.
Tu voz la detuvo el hujier de soledad
te apoyaste en el abedul de indiferencia
sin que nadie te acercara la oportunidad.
Sólo en el desierto de gente,
la sed del corazón no tuvo manantial.
Tu piel de café ocultó a los ciegos
el jardín de sentimientos,
únicamente se fijaron en el ébano
que cubría las llanuras de tu sensibilidad.
Alicia Gallego Soler.
© sentirCristiano.com
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