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Para mi abuela
Te escribo en el silencio
te hablo desde la oscuridad
te hecho de menos y no estás.
Quiero aceptar que no volverás
pero mi subconsciente solo se sabe negar.
No puedo desahogarme porque en mí
no hay más lágrimas que derramar.
Me siento confusa, no sé hacia donde
mirar, hacia donde caminar.
Con un último recuerdo me puedo quedar.
Tú, mirándome, una sonrisa, dulce que
llena tu cara, llena tus ojos de una
dulzura y confianza difícil de igualar.
Me coges la mano, no puedes hablar
tu cara refleja la dulzura de una
niña que dejaste hace tiempo atrás.
Adiós, te digo y tú sonríes sin más.
si hubiese sabido que ese minuto era el
último que la vida me daba para que
estuvieses a mi lado, prometo que mejor lo
hubiese aprovechado.
Ahora, cuando recuerdo ese minuto, solo
me queda el eco de mis pasos al
marchar. De mi voz al despedirme
con un simple adiós.
Es tan frío, no es típico en mí.
No me odio pero si me avergüenzo.
si supieras lo que eras para mí,
si supieras lo que te quería.
No lo sabrás y el tiempo para mí,
pasado está en ese último recuerdo.
Sólo un último abrazo
sólo una última mirada para llenarme
de tu dulzura.
Pero no me importa porque sé que es
mejor. Mejor para ti, mejor para las dos.
Tu poesía, que siempre me dedicabas, me
la guardo en el corazón. No hay ninguna
razón para guardarla tan dentro de mí.
Pero, ahora te toca ser feliz a ti.
Disfruta, porque te quiero, y con amor
mucho amor estarás en mi
recuerdo.
Te escribo en el silencio.
Te hablo desde la oscuridad.
Te hecho de menos pero ahora te toca disfrutar.
Las pequeñas cosas de la ?vida?, disfrutar de tu libertad.
Para mi yaya,
de Sandra
Málaga, 5-8-2008
© sentirCristiano.com
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