¡EN LIBERTAD!
Le dijeron: “¡Dios existe!
Finalizó tu condena,
pues te rebajan la pena
del total que mereciste.
Por largo tiempo viniste
y, ya ves, te han indultado;
procura no andar de lado
y no te expreses quejosa
que la justicia es piadosa,
pero tiene el brazo alzado.
No hables de ideal jamás:
acepta lo establecido
y piensa que es merecido
cuanto ordenan los demás.
Trabaja como el que más
y acata la autoridad
sin dudar; con lealtad.
Y ahora, bien advertida,
ve tranquila por la vida
a gozar tu libertad”.
Ángeles García-Madrid
(De la memoria... y otras cosas)
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