Lo instantáneo/lo próximo
Hernán Mora Calvo
Desgraciadamente, para los ideales no hay liquidaciones, siempre salen caros. Mario Benedetti: La tregua (Martes 11 de junio)
1.
Hola mundo…
¿Te han dicho que soñé con la vida y con la luz?
¿Te han dicho que de noche las tristezas aumentan como púas?
Hola mundo…
Es tan corto el tiempo cuando el frío es frío por ausencia del amor.
Hola mundo…
A veces parece estamos vivos, pero se vive estrangulado en derredor.
Hola mundo…
Tal vez te esté diciendo adiós.
2.
Cuando intento reír para bautizar los días,
cuando intento caminar para no arrastrarme entre las piedras y el sol
cuando intento respirar para no dejarme ahogar por la inercia de la caída
cuando digo por no callar porque callar sería cobardía
cuando digo lo que digo en forma de poesía
porque al decirlo intento recobrar y compartir con los demás la vida…
3.
No puedo dejar de vivir, sería convertirme en abrojo y ciénaga.
No puedo dejar de girar en torno a mi camino, sería lastimosa pena.
No puedo hablar a la llana y aceptar obedecer la ceñida idea de una libertad esclava.
No puedo. No puedo. No podría.
No puedo empeñar la palabra en la próxima parada que sugiere la nada.
No puedo y no debo ir de los labios que aman hacia los labios del sugerido extravío.
No puedo dejar de llevar en mí la savia que puede ser y que no aún ha sido.
No puedo dar todavía el beso que ha de venir, el beso y cuerpo que he de ser por presentido.
No puedo dejar de amar sin ser lo que soy y lo que he sido.
4.
Me he quedado en la ribera sin nombres.
Me he quedado frente a la gangrena de los oyentes que no se escuchan más.
Me he quedado dispuesto a percibir lo que trato de entender y no comprendo:
esa administración rotunda sin reparos donde se pierden y se heredan las tentaciones de la muerte y terminan convirtiéndose en frustración logarítmica las apariciones de las noches, de los días y los años.
5.
Sin vacilar porque vacilar ya es terminar de andar…
Sin vacilar porque el nombre, mi nombre, me sabe al tiempo que se va y se viene solo y sin pensar.
Sin vacilar porque la indecisión del peregrino le sujeta una vez más a su camino y hace de piedra viva incandescente su ya torpe caminar…
Sin vacilar…. que el día y la noche son gobernadores de la vida… ellos marcan el despertar y el final.
6.
Esa comunión de lo completo e incompleto…
Esa pareja semejanza de lo que empieza y acaba sin mayor respuesta ni señal…
Esa pareja unión de lo disparejo.
Esa dispareja unión del principio y el final.
Esa pareja disparidad de vida y muerte.
Esas parejas todas que llamamos realidad.
7.
Ese canon de extraversiones indecisas de sí mismas.
Esas justificaciones de muerte patrocinadas por el que grita para ser más fuerte.
Esas glorias de medallas que nacen de las muertes en batallas.
Esas maneras de dejar de existir y de ser sí mismo para ser de las penas pastizal.
Esas transformaciones caóticas, amorfas, hechas a mano y talladas en gemidos en el cuerpo y que carecen de gramáticas exactas y embrionan estropajos que caminan, estropajos de dos patas y dos ojos y dos manos, un corazón que ya no siente y un cerebro que hace tiempo ha dejado de pensar y de soñar.
8.
Ha parecido la carga necesaria, suficiente, asfixiante y poco humana
la carga de la madre que se ha quedado sin pan para dar pan,
que tiene el pecho sin poderlo ya tender para dar leche,
de la bebé que infaustamente abraza a su agonizante madre en el desierto o en la selva…
Ha parecido un hecho necesario
que se queden las mujeres sin esposo por la guerra y la victoria
o que el esposo con otra mujer se vaya.
Ha parecido todo y lo mucho que ya vemos
Como un algo necesario y porque sí y nada más.
¿Desde cuando el terror y el desamor y la injustica,
tienen derecho de existir y carné de identidad?
Han culpado a Adán y a Eva y también a Caín.
¿Quién se atreve a castigar al indiferente, al que admite el porque sí,
al que justifica el sufrimiento y al asesino deja suelto
y al ladrón y al corrupto dan el premio de la vida en libertad?
Tanto el uno como el otro están bien mal:
el juez que se deja sobornar y es corrupto
y corrupto y notorio y también el evasivo criminal.
Ha parecido tan común…
y tan usual tanto dolor que se puede soñar en pedir más.
No parece, sin embargo, necesario que tanta “necesaria realidad” fuese transformada ahora
o poco a poco o cada día, simplemente y nada más.
Ergo,
vamos necesaria y voluntariamente ciegos, atontados complacientes
embebidos, ebrios de egoísmo y parsimonias por la purpuraría presencia de lo mismo a la que nos obligamos uno al otro a escondernos en los nidos de los topos y calladamente aceptar esas noticias que son hechos que tranquilamente llamamos… realidad.
9.
Navegamos…
eso se espera de nosotros en la vida.
Navegamos…
y si no lo hacemos nos estancamos a pedazos y por retazos se diluye nuestra vida.
Navegamos…
aunque nadie se fije y qué más da.
Navegamos…
aunque se haga el mar de pura sal y la sal cubra las cuerpos de principio a final.
Navegamos...
y entre brazada y brazada la visión se obliga a entrar en casa
en esa casa con sueño y de puertas cerradas…
en esa casa del tumulto de los calabozos interiores,
en esa casa de rostros sin sonrisas y de rostros sin los rasgos de los rostros,
en esa casa sin mundo y sin nortes, sin esperanzas de todos y sin descansos próximos,
en esa casa de los silencios sepulcrales tejidos por las anterioridades,
en esa casa de las custodias que acribillan la personalidad con azotes,
en esa casa donde fácil es llegar muriendo y donde morir es lo instantáneo y próximo.
¿Quién quiere una casa de esas?
Abrid muy bien los ojos…
Están por todas partes esas casas… se ofrecen y aparecen por millones…
10
Hízolo así.
El destino hízolo.
El destino trajo y el destino quiso.
El destino se llevó lo que el destino quiso.
Y en la ribera quedó tan sólo un pergamino.
El pergamino decía lo que el hombre no dijo y lo que hombre no hizo.
11.
Se amparó en el tiempo y en su medio… valiente custodio.
Custodiado por la pena se encargó de dar más pesar…
Guadaña fría, fría realidad… si tuvieras sudor tendrías sangre y amarías de verdad.
Custodio del tiempo y refugiado en él … hipócrita inútil como todo rapaz existir.
Custodio de tiempo y amparado en él… ¿el yo o tú mismo o nosotros todos?
No, no nos engañemos: el tiempo no nos custodia, nos hace y nos teje. Nos ata y desata.
El tiempo existe como tu aire y tu piel.
Si a éstos cuidas, ¿por qué no vigilas como fiel centinela y desde tu atalaya al tiempo también?
Y si tú te duermes, madeja pusilánime con vida, te vuelves muñeco
muñeco poseso de los desvaríos, de la conveniencia cual tu don nutricio
y de la ceguera que nos va tejiendo en la indiferencia de verse “distinto” y de verse “ileso” de la realidad.
12.
Una puerta…
Se necesita una puerta para no quedar detrás desconectado y sin sentido.
Se necesita una puerta para poder transitar y una ventana para respirar.
Se necesita aclarar el cauce de cada paso que se da y alzar el estandarte de la siega.
Se necesita saber que sin esfuerzo no hay provecho al despertar y que mañana sin esfuerzo es caos y que caos a veces es sinónimo también de realidad.
Se necesita que dejemos de tejer enjambres de estrellas caídas para dar vida a nuestra primaria y primera realidad: el espíritu y el grito de la vida, el amor al cuerpo y el amor al amor y a los brazos que se enlazan a otros brazos y el amor a morir de amor por el amor cuando es verdad.
13.
El hacer te da alimento.
Despertar es dejar de morir.
Hay tanto muerto vivo.
Abrid los ojos cobardes! Y abridlos bien abiertos!
Hay mucho mucho muerto vivo!
Eso es verdad!
14.
Manos y obras.
Manos a la obra.
Con las manos se siembra y se cosecha.
Con las obras se empieza a navegar
Y navegar no es naufragar…
Sembrar y buscar. Navegar es.
Navegar es andar. Ser. Y ser no es naufragar…
Dejar de ser es deshacer, es desandar.
Haz algo cada día, atrévete a dar, a ser y a dar un paso.
Atrévete un poco a ser distinto y nada más.
Hay tanta hediondez de negligencia.
Hay tanta necedad por realidad.
15.
Muchedumbres de penas y de muertes por nada.
Causas fingidas. Perdidas. Pérdidas!
Jueces decapitando verdades. Triturando justicias. Impudicia!
Casas silenciando golpes. Palabrotas. Profanaciones. Generaciones fallidas!
Profanaciones del amor: gritos y palizas. El alma en llagas. Carnicerías!
Encarnaciones y votos negados: el vigor está también en el mal y se reproduce.
¿Y si nadie navega en su contra en medio de la sal y de la arena y de la luna y el sol
por qué ese vigor de mal se consiente, se acepta, se vigoriza y se eterniza
y se hace carne y alma de las llagas, de la peste y el dolor?
Filósofo en la Escuela de Filosofía y en la Escuela de Humanidades de la Universidad de Costa Rica.
Apartado postal 880-1002 San José, Costa Rica
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