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Ni por un trono


analisis

 

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Desde que tenía sólo cinco años de edad, comencé a estudiar todas las tardes en el conservatorio de música de mi ciudad natal Ourense, y recuerdo que siempre me quedaba ensimismado delante de un cuadro en la pared que tenía un dibujo de Beethoven y una de sus frases más famosas.

Jamás olvidé aquellas palabras, y varios años más tarde conseguí el mismo póster para tenerlo en mi habitación.

La frase era: “Hacer todo el bien posible, Amar la libertad sobre todas las cosas, y aún cuando fuera por un trono, nunca traicionar a la verdad"

Yo no comprendía en aquel momento que la verdad fuese tan importante: Tanto como para valer más que un trono. Con el paso de los años aprendí que aquello era más que una gran frase, era en sí misma una verdad como un piano. Y es que sólo la verdad nos puede hacer libres. Cada uno es esclavo de sus mentiras, y solo cuando pone la verdad por delante en todas las cosas es capaz de tener paz en el corazón y sentirse verdaderamente libre, porque nadie puede cambiar la trascendencia de lo que es cierto. La mentira te esclaviza porque siempre tienes que defenderla; la verdad no necesita defensa: se mantiene por sí misma.

Y además ocurre que verdad hay una sola. Por definición, uno no puede defender varias cosas al mismo tiempo como ciertas, si son contradictorias. Y por otra parte, expresar la verdad es la única manera de verse libre de problemas circunstanciales ocasionados por lo que no es correcto. ¿Me explico?: El que dice mentiras tiene que tener muy buena memoria, porque siempre tiene que mantener las mismas mentiras para no ser descubierto. El que defiende la verdad no debe preocuparse de lo que pueda ocurrir, porque la verdad no cambia.

Y si traicionar a la verdad es grave, mucho más lo es vivir una mentira permanente. Hablo de los que tienen comportamientos hipócritas, de los que dicen una cosa y piensan otra. De los que quieren vivir de una determinada manera sabiendo que es incorrecta. De los que decapitan su conciencia a golpe de engaños a sí mismos. De los que defienden las mentiras políticas para llegar a lo más alto de la nada. De los que piensan que "eso no le va a hacer daño a nadie" mientras llenan el mundo de maldad.

Ahí llegamos al fondo de la gravedad del asunto, porque ocurre que el que engaña a mucha gente acaba por engañarse a sí mismo. El que dice muchas mentiras termina por no saber lo que realmente ha ocurrido. El que gobierna con la falsedad remata sus días en las manos de la miseria y la soledad, porque nadie le cree ya. Y eso sí es triste, porque aunque a veces parezca ser más inteligente, la mentira tiene muy poca vida. Y una vida entera vivida con un disfraz mentiroso te llevará seguro a la destrucción.

Jaime Fernández es escritor, músico y director del programa «Nacer de Novo» (TVG)



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