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“Cristianos ahora voy, cristianos Guadiana”
En las iglesias se suelen dar diferentes tipos de cristianos. No voy a hablar de los cristianos responsables, sino de otros tipos de cristianos a los que llamo “Cristianos ahora voy” y “Cristianos Guadiana”.
Los “cristianos ahora voy” son cristianos con buenos propósitos, pero que a la hora de la verdad otras cosas se imponen a las cosas del Señor. Así se proponen ir al culto, a los estudios bíblicos o a otras actividades de la iglesia, pero antes tienen que dormir sus horas, tienen que dejar su casa recogida, su comida preparada etc. Se dicen “ahora voy a la iglesia una vez que termine todo lo que me he propuesto hacer”. Sus cosas no se pueden quedar sin hacer, si a alguien hay que quitarle su tiempo es a Dios, Él siempre lo comprende todo. Sí me acuesto tarde el sábado, el domingo me levanto más tarde. Si se que necesito una hora para arreglarme y llegar a la iglesia me levanto media hora antes del culto. Se dicen: “no sé porque tanta prisa si el culto es muy largo y hasta la una tengo tiempo, ahora voy”.
Los “cristianos Guadiana” son aquellos cristianos que aparecen y desaparecen como el rio Guadiana. Son cristianos que están ahí como el rio, pero que aparecen por la iglesia de vez en cuando. No se da en ellos una continuidad. Unas veces porque atraviesan diferentes estados de ánimo, otras veces porque surge cualquier otra cosa a la que dan más importancia, o porque tal vez entienden el consejo de Hebreos 10: 25 de “no dejar de congregarse como otros tienen por costumbre”, como que es suficiente con aparecer de vez en cuando por la iglesia para cumplir con el deseo de Dios y así tranquilizar su conciencia.
Ambos tipos de cristianos son los que nos hacen pensar si tiene sentido programar estudios o predicaciones de forma sistemática, pues por mucho que nos esforcemos en preparar un programa adecuado a las necesidades de la congregación siempre hay miembros que reciben las enseñanzas a trozos, sin continuidad, con la carencia que ello supone.
Este tipo de cristianos no se dan cuenta, aparte de la imagen que trasmiten acerca de cuáles son sus prioridades, de la influencia negativa que pueden ejercer en el resto de los hermanos con esa actitud. Influencia que puede ir desde las molestias al llegar tarde hasta el desanimo.
Desde estas líneas quiero llamar a la responsabilidad de todos y corregir aquellas actitudes que no sean edificantes y que puedan transmitir la imagen de que no damos a Dios, y a los hermanos, todo el honor y toda la honra que se merecen.
Con mucho amor y también con mucha esperanza.
ATRIO AÑO XXX. Nº 1473. DOMINGO 29 DE MARZO 2009
Jesús Manzano.
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