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Blasfemar sale barato
Cualquier idiota puede ser blasfemo. Hoy en día abundan tanto lo uno como lo otro. Cito tres ejemplos. El primero es Harold Bloom, como el insecticida, el cual es profesor de humanidades en la Universidad de Yale, en Estados Unidos y a la vez escritor y critico literario. Su ultimo libro es una torpe desmitificación de la figura de Jesucristo.
Después de investigar arduamente en los textos sagrados del cristianismo, este señor afirma que la figura de Jesús no deja de ser otra mas de las muchas figuras que pululan por nuestro universo literario. Jesús no es sino la recreación de un ingenioso autor colectivo o individual que acertó de pleno en la composición del personaje mas famoso de la literatura. El lo compara al dubitativo Hamlet o a nuestro febril y bondadoso Quijote.
Según el autor, las similitudes con el primer personaje es que al igual que Hamlet que dudaba en ser o no ser, también Jesús estuvo indeciso en cuanto a su destino y excesivamente preocupado por la opinión de la gente. En cuanto a su paralelismo con Alonso Quijano, el dictamina que ambos personajes desconocen su identidad y se estrellaron contra los molinos.
No se que libros ha leído este señor para su tesis, pero evidentemente, no los evangelios. Una lectura, incluso desapasionada, de los evangelios nos muestra a un Jesús consciente de su identidad y de su propósito. Sabia quien era y adonde iba. Avisó repetidamente a sus discípulos que el camino conducía irremediablemente a la cruz, y los evangelios nos narran que afirmó su rostro y marchó decidido hacia su destino. Cuando grandes multitudes le seguían, dice el evangelio, que Jesús se volvió y confronto a las multitudes con las demandas de la ley de Dios. A partir de ese momento muchos le abandonaron.
Obviamente no trataba de agradar a la masa, haciéndoles milagros a la carta. Jesucristo no era ningún ser dubitativo y atormentado. El prometió descanso y paz a todos sus discípulos. Una paz que sobrepasa todo entendimiento y que cualquier creyente puede experimentar.
El segundo ejemplo lo tenemos en el madrileño Óscar Seco, el cual representó a Jesús con un misil en la mano en la ultima feria de Arco. Estas ferias del arte se convierte en una especie de competición por mostrar aquello que sea lo mas provocativo. Desconozco el mensaje del autor de la misma manera que seguramente el autor desconoce el mensaje de Jesús, el cual predicó con el ejemplo su famosa frase de poner la otra mejilla, pero seguramente este joven artista tiene otras fuentes de información.
Otro ejemplo, aun mas grosero, se ha dado al otro lado del charco por un joven argentino, director de cine, el cual ha grabado un video musical poniéndole la voz de Gloria Gaynor al mismísimo Jesucristo. En el podemos ver como Jesús canta amaneradamente una versión gay del famoso “Sobreviviré”. Sin comentarios. Blasfemar es barato y sale rentable.
Una avalancha de blasfemia sacude este planeta. Son muchos los “artistas” que escupen toda su rabia contra el cielo. Escupitajos que lógicamente vuelven hacia abajo y manchan primeramente a sus propios autores.
Cualquier “artista” ha aprendido que el mejor atajo para el éxito es la provocación despiadada de los símbolos sagrados del cristianismo. Esa provocación gratuita les hará aparecer en múltiples portadas y su libro u obra de “arte” será publicitada gratuita y masivamente.
Porque en definitiva no se trata de una postura valiente contra una creencia. Hacer esto en plena edad Medieval hubiera tenido su merito. Pero hoy en día insultar y blasfemar de Jesús sale gratis.
A raíz de las viñetas de Mahoma ciertos gobernantes europeos, tan comedidos ellos, hablaron del respeto a las creencias y prácticamente llamaron a fila a los medios de comunicación para que cesara toda broma sobre el Islam. Curiosamente esta actitud de respeto interesado o de miedo inconfesado, contrasta con el silencio, cuando no la aprobación de todas estas blasfemias sobre el cristianismo que se representan libremente por toda la geografía internacional. Lo valiente hoy en día seria hacer critica del Islam y de su profeta. Lo valiente y lo suicida.
Por eso, estos mismos artistas que ironizan sobre la vida y la muerte de Jesús, son los primeros que callan vergonzosamente en otras cuestiones. Como modernos Herodes, se burlan de Jesús y lo disfrazan de todos los vicios inconfesables que ellos mismos practican. Como modernos Herodes ridiculizan a los cristianos, que aun conservan los valores, y que aun guardan sus mandamientos. Se mofan de su virginidad, de su pureza ,de su fidelidad, de su sobriedad, de su fe. Mientras tanto nuestros políticos hacen de Pilatos se encogen de hombros ante esta deplorable utilización de la libertad de expresión. Blasfemar de Cristo resulta tremendamente barato.
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José Luis Estéban.
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