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Sonata Claro de Luna (Beethoven)

Las notas del piano empezaron a sonar en la habitación del fondo. Era mi hijo pequeño. Enseguida reconocí lo que estaba tocando. Quedé cautivado por el mensaje de aquellas primeras notas. Así que me acerqué cautelosamente hasta la puerta cerrada de la habitación y allí me quedé escuchando furtivamente el resto de la obra. Cualquier ruido que hubiera hecho habría puesto fin de inmediato a aquel momento de encanto. Mi hijo, como sabe que me gusta escucharle, me tiene terminantemente prohibido hacerlo abiertamente. De ahí que, en esta ocasión, parece que mis sentidos estaban doblemente despiertos.

 Y es que ya los primeros compases describen una situación de tal angustia y desesperación  que quise saber cuál era la historia, si la había, de esta composición.

Bheetoven estaba abatido por el fallecimiento de un príncipe de Alemania que era como un padre para él. El joven compositor sufría de una gran carencia afectiva. Su madre murió muy joven. Su hermano nunca lo ayudó y los síntomas de la sordera comenzaban a perturbarlo hasta el punto de volverle nervioso e irritado. Solamente podía oír usando una especie de trombón acústico en el oído. Llevaba siempre un papel o un cuaderno para poderse comunicar, pero no todos tenían paciencia para leer lo que escribía. Notando que nadie lo entendía ni lo ayudaba se retrajo y se aisló. Por eso se ganó la fama de misántropo.

Por todo ello, cayó en una profunda depresión. Llegó a escribir un testamento diciendo que se iba a suicidar. Pero, como ninguna criatura de Dios está olvidada, llegó la ayuda espiritual a través de una muchacha ciega que vivía en la misma modesta pensión donde él se había mudado y le dijo casi gritando:  “YO DARÍA TODO POR PODER VER UNA NOCHE DE LUNA”. Beethoven se emocionó hasta las lágrimas. Al fin y al cabo ¡él podía ver y poner su arte en sus composiciones!

Las ganas de vivir se le renovaron y entonces compuso esta obra tan sobrecogedora: “Sonata Claro de Luna”.  La melodía imita los pasos lentos (posiblemente los suyos) de personas que llevan el féretro del príncipe su protector. Mirando al cielo plateado por la luna y recordando a la muchacha ciega, preguntándose el porqué de la muerte de un mecenas tan querido, se dejó sumergir en un momento de profunda meditación… Algunos estudiosos de música dicen que las tres notas que se repiten insistentemente en el tema principal del primer movimiento de la Sonata, son las sílabas de la palabra ¿POR QUÉ? en alemán.

Años después de haber superado el sufrimiento llegaría el incomparable “Himno a la alegría”, la 9ª Sinfonía, que corona la misión de este compositor, ya totalmente sordo.  El Himno a la Alegría expresa su gratitud a Dios por no haberse suicidado. Todo gracias a aquella “insignificante” muchacha ciega que le inspiró el deseo de traducir en notas musicales una noche de luna. Usando su sensibilidad, Beethoven retrató a través de la melodía la belleza de una noche bañada por la claridad de la luna, para alguien que no podía verla. Y es que oyéndola y cerrando los ojos podemos ver la grandeza de la creación y la presencia de su Creador.

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Pedro Gutiérrez.
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