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CUMPLE TU MINISTERIO (4ª parte)
Un mensaje a los obreros de Dios
Analicemos ahora las poderosas razones que nos da el Apóstol para que atendamos al desempeño de nuestro ministerio.
La primera razón es a causa del inminente juicio de Dios y la venida de nuestro Señor Jesucristo. “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino”
Los juicios de Dios se ciernen sobre todas las naciones y cada individuo por causa de sus pecados. Este mundo y los hombres que lo pueblan están sentenciados y destinados a la destrucción y perdición eterna. El hombre es culpable de revelarse contra Dios, de desobediencia, de ingratitud y por ignorar y rechazar a su creador. Toda la humanidad se ha corrompido, y por su maldad y depravación está bajo condenación.
En el capitulo 1 de Romanos desde el versículo 18 al 32 el Apóstol San Pablo nos da un buen numero de razones por la que los hombres son culpables y dignos del castigo de Dios.
En el capitulo 2 de la misma epístola nos habla de la justicia de Dios y como ésta será aplicada a todos y cada uno de los hombres. Pero es sorprendente como el Apóstol nos explica en este capitulo el rechazo y el menosprecio del hombre a las oportunidades que Dios les brinda para que sean salvos, él no quiere arrepentirse.
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios.” (Romanos 2:4-11)
La situación del mundo es muy crítica, los hombres habitan en una ciudad de destrucción como dice Juan Bunyan en su libro el progreso del peregrino. En vista de la condición tan peligrosa es imperante desempeñar las tareas del reino que nos fueron encargadas. La venida de nuestro Señor está cercana, y cuando esto suceda no habrá más oportunidades para que nadie sea salvo. Como los juicios de Dios son ciertos y sin duda alguna se cumplirán. Trabajemos en tanto que es de día, aprovechemos el tiempo ahora, porque como dijo el Señor la noche viene y entonces nadie podrá trabajar aunque quiera.
La segunda razón que nos ofrece San pablo por la que debemos cumplir con el ministerio es porque vendrían tiempos en los que no se predicaría la sana doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Dada la condición de los hombres en cuanto a su relación con Dios y su estado de separación. El necesita el verdadero mensaje del evangelio, debe creer la sana doctrina de Jesucristo. Todos deben oír y conocer los requisitos que Dios ha establecido para ser reconciliados con Él y ser librados de sus juicios. Jesús declaró: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)
El escritor de lo que estaba hablando es de que vendría una gran crisis en cuanto a la proclamación del verdadero mensaje del evangelio. Se predicaría y enseñaría una doctrina muy light, de poco o ningún compromiso. Y es esto lo que estamos viviendo en nuestra actualidad, es exactamente lo que está sucediendo; maestros, profetas, apóstoles y pastores que se han amontonado para con sus enseñanzas llenar el infierno de los incautos que los siguen. Todos estos maestros se han desviado de las sendas antiguas, de la doctrina de nuestro Señor y la enseñanza Apostólica, para enseñar conforme al engaño de sus corazones. En otro lugar el Apóstol hace referencia a ellos como hombres sensuales, amadores de si mismo, que harían de la piedad una fuente de ganancia, hombres corruptos de entendimiento, que tendrían apariencia de piedad pero negarían la eficacia de ella.
“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1ª Timoteo 6:3-8)
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita…….. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.” (2ª Timoteo 3:1-5, 8,9)
Todo el capitulo 2 de la segunda epístola de San Pedro está destinado a hablar de los falsos profetas y falsos maestros. En la carta de Judas desde el versículo 3 al 13 también se nos hace una descripción del carácter y comportamiento de los falsos maestros.
Todo esto es muy serio, es por eso que en otro lugar Pablo exhorta a Timoteo diciéndole:
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” (1ª Timoteo 4:16)
La tercera razón es porque los que nos precedieron nos han entregado el testigo, la antorcha de la verdad, para que tomemos el relevo. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”
¿Dónde están los que van a tomar la antorcha del evangelio? ¿Quiénes son los obreros que en su momento deberán sustituir a los actuales?
El Apóstol San Pablo había peleado su batalla y corrido su carrera, el fue fiel en su servicio a Dios y cumplió su ministerio; todo lo llenó de Cristo esforzándose en su trabajo por la gracia de Dios. Pero él no solo predicó a los perdidos, sino que preparó y capacitó obreros para que continuasen el trabajo del reino de Dios. Timoteo fue uno de sus discípulos, pero hubo muchos más; prácticamente en cada lugar donde desarrolló su ministerio fue estableciendo ancianos que se ocupasen de la iglesia y para que la obra de Dios continuara extendiéndose. Esto es una de las principales tareas de los cinco ministerios que son establecidos por el mismo Señor, la capacitación de los santos para la obra del ministerio.
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13)
La cuarta y última razón que expone el Apóstol para apoyar su exhortación en que cumplamos con el ministerio es, porque recibiremos nuestra recompensa departe del Señor. “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
Los que aman la venida de Jesucristo y la aguardan, se esfuerzan por hacer la obra de Dios, y en que los propósitos del reino se lleven a cabo. Ellos tienen la visión de lo que Dios está haciendo, saben lo que el Señor se trae entre manos. Y de como Jesús quiere sacar del mundo a todos los que conformarán su iglesia, y que ésta será preparada como una novia hermosa, vestida y engalanada para su marido con el cual pasará toda la eternidad.
A todos aquellos que combaten en la buena batalla y acaban la carrera guardando su fe, el Señor será justo para recompensarlos. A todos los que son fieles Cristo les dirá: “Bien buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor”
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.” (Daniel 12:3)
Ahora tenemos la convicción de que el Señor nos ha perdonado todos los pecados y que por medio de la fe hemos sido justificados en Él. Pero cuando seamos recibidos en su gloria seremos coronados con su justicia, será evidente para toda la creación de Dios que él Señor se agradó en nosotros; todos los santos y aun los ángeles y arcángeles lo verán y se alegrarán. Si bien es cierto que no merecemos nada, pero Dios que es bueno, en su bondad, en su gracia abundante Él lo va hacer así.
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