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LA  PALABRA  DE  DIOS  COMO  MEDIO  DE  GRACIA

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2ª Timoteo 3:14-17)

En el anterior estudio hablamos de la oración como unos de los medios por exelencia para recibir la infinita, misericordiosa y abundante gracia de Dios. Dijimos de la oración que es esa comunicación directa que establecemos con Dios por medio de Jesucristo y con la ayuda del Espiritu Santo. Y dimos algunos consejos de como orar siguiendo el modelo del Padre nuestro, así como también mencionamos la forma de orar las escrituras, dos maneras sencillas y muy eficaces para profundizar en nuestra relación con el Señor y orar conforme a la voluntad de Dios.

En este estudio veremos la importancia de usar la palabra de Dios como otro de los medios de gracia que se nos ha concedido, los propositos que cumple la misma y como haremos uso de ella.

He escogido este pasaje como encabezamiento del presente estudio porque cierra un circulo completo de los beneficios y propósitos que cumplen la palabra de Dios en los creyentes:

  • Nos hace sabios para la salvación por medio de la fe en Jesucristo. Por sus promesas, la esperanza que produce en los que creen. Por el consuelo y el gozo que nos da. El evangelio es poder de Dios para salvación.
  • Enseñanza. Respecto a Dios: sus obras, su voluntad y propósitos, sobre el hombre: sus problemas, su pecado, sus necesidades y su destino. Nos da a conocer las verdades absolutas de Dios.
  • Corrección. Por medio de sus exhortaciones, mandamientos y juicios. Nos saca del error.
  • Instrucción. Consejo preciso y guía espiritual, disciplina espiritual.
  • Madurez. Crecimiento, desarrollo del carácter a la imagen de Jesucristo. Edificación
  • Preparación, formación y capacitación para servir a Dios.

El apóstol se está dirigiendo en esta carta a su discípulo y pastor ya en funciones Timoteo el cual había sido previamente instruido en los caminos del Señor por su madre y su abuela Loida desde que era niño.

Quisiera que entendiésemos este “desde la niñez” no solo en el aspecto natural y físico del crecimiento sino en un sentido espiritual de niños en Cristo, como nacidos de nuevo por el Espíritu.
Todos los creyentes atraviesan forzosamente esta etapa de niñez espiritual caracterizada por la inmadurez en el conocimiento de Dios y en el ejercicio espiritual.

Todo lo que aprendamos de la palabra de Dios desde nuestra niñez en Cristo marcará en gran medida nuestro futuro y crecimiento como creyentes. Cuanto antes estemos persuadidos y conozcamos las verdades del evangelio de Dios y las obedezcamos, más fuertes y sanos seremos en la fe, y más útiles seremos a Dios.
Por eso encontramos frecuentes exhortaciones en la biblia que nos animan a ocuparnos en la palabra.

“Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor.” (1ª Pedro 2:1-3)

“La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría. Cantad con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales.” (Colosenses 3:16)

1º La inspiración de las Escrituras.

En 2ª Timoteo hemos leído que  “Toda la Escritura es inspirada por Dios”

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día amanezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2ª Pedro 1:19-21)

a) Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

b) Toda la Escritura es de carácter profético. Pues nada de lo escrito dejará de cumplirse tanto en el ámbito espiritual, como en lo relacionado a los acontecimientos de los tiempos predichos en la misma.

“No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir,y porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido.” (Mateo 5:17,18)

c) Toda la Palabra de Dios constituye una unidad de pensamiento infalible y está centrada en un tema que es el hilo conductor principal, el cual es Jesucristo.

d) Las Escrituras constituyen la norma y regla de conducta para el creyente y establece las condiciones de reconciliación de los hombres con Dios. Es la autoridad suprema e infalible establecida por Dios.

2º Por tanto es de vital importancia que los creyentes conozcan la Biblia haciendo uso de todos los medios disponibles a su alcance.

a) Mediante una lectura diaria de las Escrituras. Recomiendo seguir un plan de lectura de un año dedicando unos quince minutos diarios para completar la totalidad de la Biblia.

“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectur la exhortación y la enseñanza.” (1ª Timoteo 4:13)

b) Mediante la meditación de la misma. No vamos a leer solo para adquirir conocimientos literarios sino para saber lo que Dios tiene que decirnos. Nuestro principal interés debe ser el de conocer la voluntad de Dios. Elijamos pasajes no demasiado extensos y profundicemos en ellos formulando preguntas. Esforcemonos en extraer el sentido espiritual del texto. 

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarási en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8)                                                                                             

c) Por medio del estudio exhaustivo.

            1)Libro por libro. Primeramente lea varias veces el libro. Resuma y esquematice.
            2)Estudie por temas. Elija un tema y estudielo através de toda la biblia.
            3)Estudie los personajes biblicos.

d) Reciba la palabra de Dios por medio de los mensajes y estudios que se ofrecen en la iglesia.

e) Lea literatura cristiana. Escoja buenos libros para leer. Esto es muy necesario si queremos crecer en el conocimiento de Dios. Si no tiene el habito de la lectura, adquieralo esforzandose un poquito, nunca es demasiado tarde. Propongase completar la lectura de los libros que empieza, no los deje a medias.

f) Recursos necesarios: Concordancia, Diccionario biblico, Biblia de estudio, Comentario biblico  etc.

Unos consejos finales.

La palabra de Dios produce fe en los que la oyen, no obstante debe haber buena disposición hacia ella. Usted debe creerla de lo contrario será algo inutil. Si usted no recibe el mensaje de Dios con fe no le aprovechará de nada.

“También a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; a ellos de nada les sirvió haber oído la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.”(Hebreos 4:2)

Es necesario obedecer la biblia, de lo contrario tampoco nos servirá de nada conocerla.

“A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” (Mateo 7:24-27)

La palabra de Dios es como un espejo en el que nos reflejamos. Mírese en ella y actue en consecuencia.

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era. Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.”(Santiago 1:21-25)


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