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El CLIMA ESPIRITUAL (2ª parte)
En primer lugar, observamos que la persecución y el menosprecio será motivo de tropiezo para muchos. “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”
Estas situaciones están mencionas en el mensaje de Cristo a sus discípulos y también van incluidas en el evangelio, es algo que forma parte inseparable de aquellos que siguen la sana doctrina.
No obstante, el porqué algunos se echan atrás es debido a la falta de compromiso y profundidad en la experiencia espiritual. La Biblia enseña que aquellos en los que la palabra de Dios no ha echado raíces terminan por secarse en cuanto aparece el conflicto y la oposición a causa del evangelio. Es posible que alguien que haya creído en el Señor se aparte de nuevo tal vez porque no tuviera la expectativa correcta de lo que podía esperar en la vida cristiana. Es necesario que los creyentes pongan más atención a las advertencias del Señor en cuanto a las implicaciones y el costo de lo que significa seguirlo.
“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. (Juan 15:18-21)
Está muy claro en la palabra de Dios que si somos verdaderos seguidores y discípulos de Cristo no vamos a gozar de la aprobación y el aplauso del mundo. Jesús profetizó la realidad de lo que le sucedería a todos sus partidarios. El Señor nos expuso muy claramente que la identificación con él supondría la enemistad y el aborrecimiento por parte del mundo. Si este mundo nos ama, si no nos rechaza, cuidado, porque el mundo ama y aprecia lo que es suyo; si no existe un cierto antagonismo entre los cristianos y las gentes que no lo son, entonces sería conveniente que revisáramos nuestros fundamentos de fe y que observáramos atentamente que evangelio estamos obedeciendo.
Nadie en la historia del cristianismo, ni tampoco de aquellos profetas o siervos de Dios que fueron antes de que Cristo viniese y que fueron fieles al Señor se pudieron librar de la persecución. El apóstol San Pablo le dice a Timoteo y también nos dice a todos, que aquel que quiera vivir piadosamente sufrirá persecución.
“Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquia, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;” (2ª Timoteo 3:10-12)
Esta verdad del evangelio, viene a actuar en los creyentes que la conocen y la han asumido como una vacuna que les fortalece y en cierto sentido les prepara para lo que pueda venir, haciéndoles inmunes y permitiendo que la gracia de Dios actúe en ellos.
“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento;” (1ª Pedro 4:1)
“y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,” (Filipenses 1:28,29)
En el llamado sermón del monte, en el que el Señor pronunció las hermosas bienaventuranzas, dedicó dos de ellas a este asunto de la persecución, diciendo:
“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” (Mateo 5:10-12)
Solo dos cosas me gustaría puntualizar en este pasaje, primero la actitud a la que somos llamados de tener gozo y alegría por ser considerados dignos de padecer por Cristo, juntamente con los profetas que también sufrieron. Segundo, la recompensa que tendrán todos los que pasen por este trago.
Es muy necesario, si queremos resistir, seguir aquella recomendación que nos hace el escritor de la epístola a los hebreos, de considerar a Aquel que sufrió por nosotros para que podamos resistir en nuestro animo y no desmayar.
“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” (Hebreos 12:3)
En nuestro país hay creyentes que ya están siendo perseguidos literalmente por causa de su fe y compromiso con el evangelio. Hermanos que a través de los medios de comunicación se han pronunciado en contra de diversos comportamientos inmorales, y que haciendo uso en la legalidad de su libertad religiosa avalada por nuestra constitución, son amenazados. Pastores evangélicos que son perseguidos por enseñar la verdad de la palabra de Dios especialmente sobre aquellos aspectos que contradicen mentalidades que son aceptadas en nuestra actualidad sobre ciertos comportamientos de tipo homosexual. Iglesias evangélicas que son clausuradas en diversas comunidades de nuestro país porque se les exige requisitos y condiciones técnicas que son desmedidas e injustas. Profesores evangélicos a los que se les ponen trabas para que no puedan ejercer con libertad la enseñanza religiosa evangélica dentro de algunos colegios públicos y por ende niños que no pueden ser atendidos en su demanda de dicha enseñanza de la que se supone según los acuerdos legales existe libertad para elegir la religión que se quiera recibir.
Creo que esto es solo el comienzo de lo que está por venir, estoy convencido de que habrá una mayor persecución. Las asociaciones cristianas o iglesias que reciben algún tipo de apoyo del gobierno estos les serán retirados si no entran por todas las condiciones que se les imponga en todos los asuntos de tipo moral o en conceptos supuesta y políticamente correctos. Los cristianos serán acusados cada vez más enfáticamente de intolerantes y antisociales por su fe y convicciones en los valores espirituales. Todo esto no es nada halagüeño, sin embargo no debería sorprendernos pues todo está profetizado en la palabra de Dios.
En segundo lugar, la deslealtad y falta de amor entre los hermanos afectará a muchos.
“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”
Algunos creyentes serán de tropiezo para otros por su mal testimonio y ejemplo nefasto. Jesús advirtió a aquellos que serían un tropezadero para los demás a que procuran evitarlo con espíritu de amor. El Señor habló de que el mundo provocaría caídas y que éste recibiría su merecido, y también dijo que ¡Hay de aquellos que son los causantes de tales tropiezos!
Sobre todo y muy especialmente en países donde el “cristianismo” ha estado institucionalizado y unido al poder político ha sido en los que más traiciones, persecuciones, denuncias y sufrimientos se les ha ocasionado a los creyentes verdaderos. La historia de la “iglesia” en Europa está llena de ejemplos de estos, ¿Cómo la iglesia que se llama de Cristo puede perseguir, torturar y matar? Solo hay una respuesta, esa no es la verdadera iglesia, no puede serlo jamás.
Jesús no vino al mundo para condenar a los hombres sino para salvarlos. Cristo no impone su doctrina por la fuerza ni por obligación a nadie. Pero un mal entendimiento de lo que significa seguir a Cristo, una distorsión del evangelio, unido a la búsqueda de intereses particulares ha sido la razón de todo ese fanatismo religioso.
Los evangelios enseñan que el que aborrece a su hermano no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Pero estas cosas no han terminado de ocurrir, sino que seguirán sucediendo en nuestra actualidad y en el futuro hasta el final de los tiempos. De modo que los que son verdaderos creyentes y discípulos de Cristo y quieren estar firmes deben mantener su mirada firme en el Señor para no tropezar. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”
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