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El  RETO  DE  SEGUIR  A  CRISTO (2ª parte)

Una guerra espiritual

¿Quiénes son nuestros enemigos? ¿Contra que luchamos? ¿Cómo vamos a vencer?

Satanás es nuestro principal adversario.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”  (Efesios 6:12)

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.” (Apocalipsis 12:9) 

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” (Apocalipsis 12:17)

Son ángeles caídos que se oponen contra todo lo que es rendir culto al Señor y hacen guerra contra los hijos de Dios.
La palabra de Dios nos enseña que Satanás ha sido ya juzgado y sentenciado, su destino ha sido ya fijado por el Señor. El Dios encarnado en la persona de Jesús lo venció, tanto en su vida, como por medio de su muerte, el derrotó a Satanás.

“y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2:15)

¿Cómo debemos enfrentar nosotros a este enemigo para vencerlo? En la carta a los efesios capitulo 6 así como en otros pasajes de la Biblia tenemos la respuesta.

a) Primero, es necesario que estemos fuertes para luchar contra él. Necesitamos la fuerza y poder del Señor.

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.(Efesios 6:10)

  • Nos debemos encontrar en buena forma espiritual si queremos tener alguna alternativa contra este adversario.
  • Es muy importante ejercitarnos en la piedad y santidad, así como ser obedientes en todo al Señor. El pecado es el enemigo más mortal del cristiano y a través del cual Satanás toma ventaja. No debemos darle lugar al diablo en nuestras vidas para que actué por causa del pecado.  
  • Debemos estar bien nutridos y alimentados con la palabra de Dios.
  • Necesitamos tener una vida de oración consistente, constante.
  • Estar en unidad y comunión con el pueblo de Dios, con la iglesia. El diablo se ríe cuando queremos hacer la guerra por nuestra cuenta.

b) Necesitamos estar pertrechados o provistos con toda la armadura de Dios, así como con las armas de la luz.

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:11)

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;” (Efesios 6:13-17)

c) En nuestro sometimiento y rendición a Dios el enemigo saldrá huyendo.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)

Someternos a Dios significa que aceptamos todo lo que él está haciendo con nosotros, es aprobar el trato que nos da, sin que nos importe lo que sea.
Sabremos si estamos sometidos a Dios, según estemos reaccionando a las circunstancias, personas y a todo lo que él está permitiendo en nuestras vidas.

d) Mediante una fe firme, y una confianza absoluta en medio de cualquier prueba, el enemigo no tendrá lugar. Ponga en las manos de Dios todo lo que le esté haciendo sufrir.

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”
 (1ª Pedro 5:6-9)

La victoria de Job sobre Satanás estuvo en que entendió que Dios tenía un propósito en todo cuanto le sucedió.

e) La victoria de Cristo es nuestra base y fundamento para vencer a Satanás. Sin embargo hay tres aspectos en este pasaje que son muy importantes de considerar y por los que se decide la victoria final.

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”
(Apocalipsis 12:10-12)

  • La sangre del cordero.
  • La palabra del testimonio de ellos.
  • El menosprecio de nuestras vidas.

Termino mencionando el capitulo 4 de Nehemías que habla de la oposición que tuvieron los judíos cuando quisieron edificar los muros de Jerusalén y la guerra que enfrentaban al mismo tiempo.

“Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí.” (Nehemías 4:14-18)

En esta guerra espiritual tenemos otros enemigos, los cuales son el mundo y la carne. Pero aquí hay tema para mucho tiempo y no los vamos a tocar en este estudio. No obstante, si quiero mencionar algo que es de importancia vital en esta lucha espiritual, si es que queremos vencer. Tiene que ver con la actitud hacia ciertos hábitos y disciplina que debemos adquirir. El Apostol  san Pablo dice en la primera carta a los corintios:

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” (1ª Corintios 9:24:27)

Es necesario que nos ejercitemos para que nos podamos enfrentar a nuestros enemigos en esta guerra espiritual, esto forma parte de nuestros recursos, tiene que ver con nuestra capacitación.
Para tener la victoria en la vida espiritual es necesario que nos disciplinemos en nuestra naturaleza carnal. ¿Qué quería decir el Apóstol con las palabras: “golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre”? El no estaba diciendo que se flagelaba con un látigo, ni que se metía piedras en los zapatos, sino a que se negaba a si mismo; San Pablo lo que hacia es no dar satisfacción a todos los caprichos de su cuerpo y sus sentidos. El Apóstol se refería a que él sujetaba los sentidos y deseos de su cuerpo y los sometía al espíritu.
Anteriormente mencionamos el pasaje de Apocalipsis que nos habla de menospreciar nuestras vidas hasta la muerte como uno de los requisitos para ser victoriosos contra Satanás. Precisamente de eso hablaba Pablo, de perder nuestra vida haciendo caso omiso a nuestros propios instintos y deseos naturales, negarnos a nosotros mismos. Esta es un arma poderosa que debemos usar si queremos ser vencedores en el reino de Dios.

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.” (Galatas 5:16,17)


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