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VIVID COMO HIJOS DE LUZ (1ª parte)
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor.” (Efesios 5:8-10)
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1ª Juan 1:5-7)
En la carta de San Juan hemos leído que: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él” La luz es intrínseca, inherente al ser de Dios. Dios es vida y Él es luz, “Dios habita en luz inaccesible.”
En la Biblia también se llama a Dios, “el Padre de las luces” (Santiago 1:17). Dios es luz y el engendra luces, estas luces que engendra son sus hijos, los hijos de la luz. Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios, igual a Dios en esencia, y es también el Primogénito del Padre. La luz de Dios fue manifestada, encarnada en la persona de Jesucristo.”Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.” (Juan 1:9)
Juan el bautista dio testimonio de que Jesucristo era la Luz, Juan no era la luz dice la palabra de Dios. Jesús dijo de sí mismo, “Yo soy la luz del mundo”. De Juan el bautista dijo Jesús que no había habido profeta ni lo habrá mayor que él, pero que el más pequeño en el reino de los cielos sería mayor que Juan.
Ahora bien, Jesús dijo de sus discípulos, “vosotros sois la luz del mundo”. Esto es algo que no se dice de Juan, él no era una luz en el sentido en el que Jesús llama a sus discípulos. Pero nosotros así como los discípulos, si podemos declarar que somos luz. ¡Que privilegio más grande tenemos! Somos hijos de luz, porque hemos sido engendrados por el Padre de las luces. La luz verdadera ha entrado en nosotros, y nos ha inundado y nos ha convertido en luces.
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13)
Nuestra identidad pasada
Hemos leído en la palabra de Dios que antes éramos tinieblas, pero ahora somos luz en el Señor. Antes nuestra identidad era tinieblas y nuestras vidas de desarrollaban en la oscuridad, ese era nuestro hábitat natural. Antes, cuando estábamos sin Dios y sin esperanza, las sombras se cernían sobre nosotros. Estábamos ciegos a las cosas del espíritu, a las obras de Dios. En cierto sentido no podíamos discernir la mano izquierda de la derecha, confundíamos lo bueno con lo malo, aún mas, a lo malo llamábamos bueno y la bueno malo.
Todos nacemos en este mundo ciegos a las cosas del espíritu y a Dios, porque nacemos en un reino de tinieblas y de pecado. Somos descendientes de un hombre caído en pecado llamado Adán. Hemos heredado la identidad de nuestro padre Adán, su misma naturaleza. El corazón de Adán entró en tinieblas en cuanto desobedeció a Dios y dudó de Él. Mejor dicho, por cuanto dudó de Dios y le desobedeció se aparto de la luz de Dios y de la vida de Dios.
De manera que todos hemos sido constituidos pecadores y nacimos alejados de Dios, en cuanto a que nos falta la vida espiritual y la luz divina, aunque tengamos vida natural.
“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores” y “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”
Pero aun ésta situación, va yendo a más en el hombre, sigue avanzando de manera vertiginosa y su condición empeora. Su corazón se corrompe cada vez más, su mente está cada vez más entenebrecida, y sus acciones son cada vez más contrarias a Dios. Su corazón se endurece a medida que pasa el tiempo, como el cemento, hasta que llegue el día en que se vuelva tan seco que esto revierta en su destrucción y perdición.
El hombre que está en esta situación es un aliado con el diablo, porque se ha constituido enemigo de Dios como lo es Satanás.
Dice la Biblia que Satanás es el príncipe de las tinieblas y el dios de este siglo que opera o actúa sobre los hijos de desobediencia, sobre los que hacen caso omiso a Dios. De manera, que a la ceguera del hombre natural y sin Dios, se le añade que el diablo lo ha cegado aun más, como expresa la palabra de Dios.
“Pero si nuestro evangelio está encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (2ª Corintios 4:3-4)
PRÓXIMAMENTE APARECERÁ LA II PARTE DE VIVID COMO HIJOS DE LUZ ( La solución de Dios a lo que éramos antes)
P.Jurado Rodriguez.
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