Con Acento Poét.

  Enfermería

  ERE

  Evangelismo

  Marrruecos

  Misión Urbana

T por una Sonrisa

  Visita a los asilos

  Álbum de Fotos

  Entrevistas

  Forwards

  Locura General

  Artículos

  Reportajes

  Testimonios

  Enlaces

Inicio



VIVID  COMO  HIJOS  DE  LUZ (2ª parte)

La solución de Dios a lo que éramos antes

Nuestras obras durante algún tiempo eran características de las tinieblas y del dios que nos gobernaba, propias también de nuestra naturaleza caída. La Escritura nos dice que éramos esclavos del pecado porque fuimos vendidos a él. El pecado reinaba sobre nosotros.

Pero ya no ha de ser así, ya no debemos consentir en ser dominados por el pecado, ni por las tinieblas, ni por Satanás. El Señor Jesucristo ha tratado con el pecado en todo su significado, con el viejo hombre, esa identidad heredada de Adán, con las tinieblas y con el diablo nuestro carcelero. ¡Gloria al Señor!

En la carta de san Pablo a los romanos leemos:
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? (Romanos 6.1-3)
Todos los que hemos creído en Jesucristo entendemos que Él murió por nuestros pecados y que su sangre derramada nos limpia de todos ellos. Creemos conforme la palabra nos enseña, que somos justificados por la fe, y que por esa gracia gozamos de paz para con Dios. Por gracia somos salvos.

Pero hay algo más, Cristo no sólo llevó nuestros pecados sobre el madero, sino que cuando Él murió también morimos nosotros. No solo fueron perdonados nuestros pecados en esa cruz, sino que nosotros mismos fuimos muertos al pecado, y esto segundo es un hecho tan real como lo primero.

Hace unos dos mil años que Jesús perdonó nuestros pecados llevándolos sobre sí mismo, y eso fue un hecho histórico. Esto se hace real para nosotros en el momento en que lo creemos y entonces somos salvos y llenos de paz para con Dios. En ese mismo hecho histórico, nosotros fuimos también crucificados con Cristo, fuimos incluidos en él. ¿Creemos esto como parte de la obra de Jesucristo en la cruz? Es algo que debemos aceptar por fe, es algo de lo que debemos apropiarnos si queremos vivir en victoria sobre el pecado.

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo de pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” (Romanos 6:6)


¿Sabemos esto como deberíamos saberlo? Cuánta bendición nos perdemos cuando ignoramos la obra completa y consumada de nuestro Señor. ¡Oh! Que el Señor abra nuestros ojos para ver esa realidad, el pueblo de Dios necesita entender esta revelación.

La Escritura nos dice también qué actitud debemos tener frente a tal hecho histórico además de creer, para que lo podamos experimentar de forma practica. Es considerarnos muertos al pecado, pero vivos para Dios.

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumento de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” (Romanos 6:11-149

Es de vital importancia que nos veamos muertos en Cristo, incluidos en Él, en su muerte. Fuimos plantados con Él en la semejanza de su muerte, fuimos injertados en Cristo y enterrados con Él, para que también seamos resucitados en Él.

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.” (Romanos 6:5)

En estos pasajes vemos que se introduce otro elemento de la obra de Cristo, su resurrección. Jesús murió y resucitó, y la resurrección fue otro hecho histórico en el que también fuimos incluidos todos nosotros. Por eso dice: “consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” Cristo en su resurrección nos dio vida nueva, en el brotar de su vida nos impartió su savia. Porque Él vive, nosotros también vivimos por Él. Hemos recibido una nueva naturaleza divina, se nos ha impartido vida espiritual. El mismo Espíritu que levantó a Cristo de los muertos nos ha resucitado a nosotros a novedad de vida. Hemos recibido dentro de nosotros la ley del espíritu de vida que operó en el Señor. Y es ese poder del Espíritu que obra en nosotros y que nos libra del poder del pecado y de la muerte.

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:2

Estemos firmemente plantados sobre esa ley del Espíritu, ella es poderosa para guardarnos sin caída. Mientras estemos firmes en Cristo esa ley obrará en nuestra liberación.
Este es el tesoro en vasos de barro del que nos habla la escritura, este es el gran misterio que Dios ha guardado por tanto tiempo y que ha revelado a sus santos, “que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria”.
 
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.” (Juan 15:4)

 

PRÓXIMAMENTE APARECERÁ LA III PARTE DE VIVID  COMO  HIJOS  DE  LUZ ( Una nueva identidad)

P.Jurado Rodriguez.
© SentirCristiano.com

Quiénes somos      Contacto      Cómo llegar      Preguntas Frecuentes