VIVID COMO HIJOS DE LUZ (3ª parte)
Una nueva identidad
Nuestra nueva identidad es que somos hijos de luz. Eso es lo que Dios nos ha hecho ser ahora. “Mas ahora sois luz en el Señor”
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (Efesios 4:6)
La luz de Dios ha penetrado en nuestros corazones como un rayo lleno de energía espiritual y nos ha dado vida. La luz que en las tinieblas resplandece ha disipado la oscuridad en nuestras vidas.
¿Qué es la luz? Es la verdad de Dios aclarada por el Espíritu Santo y revelada a nuestras vidas. La luz de Dios nos permite ver las cosas como Dios las ve. La luz es esa revelación o conocimiento que Dios nos da más allá de nuestro limitado entendimiento y de nuestras propias capacidades mentales.
Jesucristo es esa luz que alumbra a todo hombre, él es la verdad que penetra por las puertas y ventanas del corazón de quienes las abren. El Espíritu Santo nos da a conocer a Cristo y nos guía a toda la verdad de Dios. Cuanto más y mejor conozcamos a Jesucristo y entendamos el profundo significado de su persona y obra, más luz tendremos. Pero eso solo es posible por la operación e intervención del Espíritu Santo.
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1ª Corintios 2:9-10)
La luz de Dios, además de mostrarnos las cosas de Dios y hacérnosla entender, también manifiesta lo oculto del corazón de los hombres. La luz de Dios manifiesta las cosas que de otra manera seguirían ocultas.
“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.” (Efesios 5:13)
Cuando la luz de la verdad penetra al corazón, revela hasta lo más profundo e íntimo, los secretos más escondidos, muestra las necesidades, las debilidades, y los pecados ocultos a nuestro propio entendimiento. La palabra hecha efectiva por el Espíritu penetra hasta en los corazones más duros como un láser quirúrgico.
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosa están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4:12,13)
Necesitamos luz, revelación, inteligencia espiritual, para poder ver las cosas que son del espíritu. Cuando la luz nos alcanza, al mismo tiempo nuestros ojos son abiertos. “En tu luz veremos la luz”
El apóstol Pablo oraba por los creyentes de Efeso, para que recibiesen de parte de Dios sabiduría y revelación del Espíritu. Esta debe ser también nuestra oración contínua. Pidámosle a Dios con fe, creyendo que vamos a recibir, porque está en su voluntad el concedernos estas cosas.
“Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento.” (Efesios 1:17-18)
En la medida en que recibamos la luz de la revelación, seremos trasformados a la imagen del Señor. La luz que progresivamente Dios nos da, nos va cambiando.
Cuando vemos por revelación lo que Cristo es y lo que él hizo, entonces se hace nuestro, lo obtenemos en nuestra experiencia. Nuestro crecimiento espiritual está proporcionalmente relacionado con la luz que recibimos, y en la medida en que veamos. Es un acto de la gracia de Dios, no es algo que podamos adquirir con nuestro propio esfuerzo, ni nuestra capacidad mental. Esto no es la acumulación de información por nuestro estudio o razonamientos, no es teología sistemática. Es un acto milagroso de Dios alumbrando nuestro pobre entendimiento, que en un momento nos hace ver y adquirir un pleno entendimiento de la verdad como nunca antes hemos tenido.
Pidamos que el Espíritu Santo unja nuestros ojos espirituales para que veamos.
PRÓXIMAMENTE APARECERÁ LA IV PARTE DE VIVID COMO HIJOS DE LUZ ( Andad en luz)
P.Jurado Rodriguez.
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