|
Visita a la Carcel
Desde febrero de este año Rosa, Pepi y yo, Mari Carmen, estamos yendo a la prisión de Alhaurín para dar asistencia religiosa a los presos que la soliciten y a todos aquellos que quieran oír el evangelio. Nuestra pretensión es contribuir a su expansión en medio de este colectivo. Esta tarea la realizamos en conjunto con otros hermanos que llevan muchos años haciendo cada sábado este trabajo y a través de los cuales conocimos esta actividad.
Entrar al Centro Penitenciario no fue fácil. Hubo que tramitar mucho papeleo, pero al final obtuvimos, tras muchos meses de espera, nuestra acreditación de parte del Ministerio del Interior de nuestro Estado.
Las personas que están allí tienen, por supuesto, muchos tipos de necesidades, pero la que nos interesa a nosotros es la de su espíritu, la de sus almas. Es un trabajo duro, sin embargo, Dios había trabajado durante mucho tiempo en cada una de nosotras, de maneras distintas, poniendo su sentir y la carga hacia ese lugar. Estamos allí, a pesar de todo, porque queremos ser agentes de cambio, de esperanza y de vida, todo ello proviene de Dios “ Él da vida a los muertos”. Somos enviados a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos (Isaías 6,1) y en Él esta nuestra fortaleza.
Durante estos meses hemos muchas cosas, sobre todo, la gracia de Dios y Su interés por los presos. En algunos momentos Su presencia ha sido bien notoria en las reuniones que nos permiten tener en la sala de la “escuela” que tiene cada uno de los módulos. Podemos visitar la mayoría de ellos, incluido el de mujeres. Las reuniones con ellas resultan auténticos cultos. Les encanta cantar y oír la Palabra, testifican y nos piden oración por sus necesidades. Es un privilegio y también un desgaste espiritual muy grande, sentimos la opresión del enemigo en nuestras almas y cuando nos vamos de allí a veces nos sentimos sin fuerzas, pero merece la pena, estamos haciendo algo que sabemos que a Dios le agrada y eso nos hace sentirnos animadas a continuar.
Necesitamos vuestro apoyo en oración, ya os digo que no es nada fácil, pero nuestra recompensa es saber que la próxima vez habrá hombres y mujeres esperando compartir con nosotras y el equipo.
Gracias por vuestro refuerzo. Preguntadnos cuando queráis y os compartiremos todo lo que necesitéis saber. Que Dios os bendiga. Recordadnos en vuestras oraciones, así no será una trabajo de algunos pocos, entre los que estamos nosotras tres, sino el de muchos, unidos por el deseo de que Dios sea glorificado. ¡¡ A Él sea la gloria. Amén!! |
|
|
|
|
|