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Rubén Bernal Pavón

Bueno, desde pequeñito mi familia se reunía con muchas otras en las casas propias para hablar del Señor. Mientras, los hijos de esas familias asistíamos a algo parecido a unas clases para niños donde aprendíamos de la Biblia y de Jesús.

Desde que tengo uso de razón, creo recordar que siempre he tenido el concepto de Dios y de Jesús y sé lo que más o menos significaba. Pero fue a la edad de once años cuando tuve mi primer encuentro con el Señor. Tenía ganas de seguirle y agradarle. Quería bautizarme pero mis mayores decidieron que aún era muy joven. Aun así y debido a mi interés, dos miembros de aquella comunidad de cristianos me impartieron clases especiales y estudios bíblicos ( mi primo Antonio, dos años mayor que yo, también asistía).

Pedimos prestado el local de la iglesia de Betel (comunidad evangélica situada en calle Alonso de Palencia) para que yo fuese bautizado, y ellos accedieron muy gustosos, como hacen siempre que se les pide ayuda.

De esa manera muchos de mis familiares y amigos no creyentes pudieron asistir al acto y vieron la decisión que tomó aquel chavalín de doce años.

Al año siguiente empecé a ir a algunas reuniones de jóvenes de la iglesia que se reunía en la zona de “Parque Mediterráneo” y me relacionaba con ellos, aquello me encantó. Realmente Dios se movía entre ellos y me marcó*.

Algunos años después, siendo adolescente dejé de verlos tan asiduamente y visité otros grupos. Fui a campamentos cristianos y comunidades cristianas de todas las denominaciones y recibí mucho del Señor. Mientras tanto, todavía mi familia junto a otras, seguíamos teniendo reuniones por las casas hasta que un día vimos que Dios quería que formáramos parte de una iglesia ya que estábamos solos y encerrados en nosotros mismos sin llegar a ninguna parte.

De esa manera, hoy asisto a una iglesia Evangélica donde sigo compartiendo con hermanos y donde recibí el gozo del Espíritu Santo.

*“Realmente Dios se movía entre ellos y me marcó”.

Rubén Bernal
© sentirCristiano.com

Rubén Bernal
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